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Babilonia
Su
vida económica gira en torno a la agricultura que alcanzó
un desarrollo extraordinario
debido
a sus óptimas condiciones climáticas. Esto dio lugar
a un activísimo comercio
que,al
amparo de una sabia legislación llegó a transformarse
en un verdadero régimen
de cambio. La esclavitud, admitida con todo rigor en los pueblos
vecinos adquirió en
Babilonia
formas muy humanas, favoreciendo, de este modo, el desarrollo
económico.
China
El
espíritu económico de este país ha permanecido
casi sin variantes hasta nuestros días.
Su
celebre muralla refleja en forma inequivocada la idiosincrasia
de este pueblo. Ella ha
conservado
sus usos y costumbres, y ha demostrado a la humanidad su laboriosidad
y
rutina.
Los comerciantes chinos estaban organizados, aun lo están,
en corporaciones
reguladas
con tanta seriedad que los engaños eran rarísimos
entre ellos.
Antes
de la era cristiana se conoció el papel monedas. Cada billete
era firmado por varios
funcionarios
a fin de garantizar su autenticidad; también existieron
monedas de cobre que
tenían
un valor muy pequeño; la cantidad de monedas de oro y plata
era restingicia pues
los
gobernantes consideraban ficticias estas riquezas y temían
que la población
abandonara
la fuente de bienestar_ la tierra_ por el atesoramiento desmesurado
de
metales
preciosos.
India
La
industria, no obstante ser considerada con cierto desprecio, alcanzó
un relativo
desarrollo.
Su
comercio con los países extranjeros fue en la antigüedad
bastante amplio, pero el
mayor
enemigo para su desenvolvimiento económico lo encontramos
en la rigurosa
división
de la población en castas que se eligió en una valla
constante para su progreso.
Grecia
Resulta
rara la relativa debilidad de las doctrinas económicas
griegas cuando se piensa en
el
brillante desarrollo económico de los helenos en el terreno
de los hechos; en su época
los
estudios económicos son incompletos y rudimentarios, vinculados
siempre a la política
y
a la moral. ¿Por qué este atraso?. Unos autores lo atribuyen
a que su atención y
estudios
especiales los dedicaban exclusivamente al Estado; otros economistas
sostienen
que
los fenómenos relativos a nuestra materia eran para los
griegos poco visibles.
El
primero que se ocupo de problemas vinculados con nuestra ciencia,
aunque de manera
accidental,
fue Jenofante, quien emplea el Término Económica
o Economía por primera
vez,
pero no en el sentido que le damos en la actualidad, sino en el
de Economía
Doméstica.
Lo que más interesa señalar de este autor, es su
teoría sobre la división del
trabajo,
la que admite, no por razones económicas, sino por móviles
morales.
Los
autores griegos que trataban algunos temas económicos con
bastante claridad son
Platón
y Aristóteles. La tendencia de ambos es ecléctica,
conservadores y socialista a la
vez.
Conservadores, porque temen el progreso económico; su ideal
es una economía
modesta;
su predilección, entre las formas de actividad económica,
es para la agricultura;
son
hostiles al comercio, al crédito y a la navegación.
Tienen ideas bastante claras en
materia
de moneda, la concepción helénica sobre la producción
y circulación, tan
mediocre,
avanza repentinamente con ideas precisas al estudiar el reparto.
Plantón y
Aristóteles
regulan la distribución de riquezas con criterio socialista,
criterio que se afirma
con
energía decreciente a medida que se pasa de "LA REPUBLICA"
(obra correspondiente
a
la juventud de Platón), a "LAS LEYES" (obra de su vejez)
y de "LAS LEYES" a "LA
POLITICA"
(Aristóteles).
Platón
nos ofrece, en primer termino, un Estado equilibrado y armónico.
Para realizar su
ideal
concibe la división de trabajo creando castas casi cerradas.
En "LA REPUBLICA" _
uno
de sus Diálogos_ hay tres clases: dos superiores (magistrados
y guerreros) y otra
inferior
(la de los trabajadores manuales). Las primeras castas sacrifican
por el interés del
Estado;
desde la infancia viven en comunidad, sin familia y sin bienes.
Analizando el
socialismo
platónico comprobaban que no le inspiran miras económicas,
puesto que su
propósito
no es el de que exista una mayor comodidad entre los comunistas;
por el
contrario,
su propósito es aliviarles todas las precauciones familiares
y patrimoniales para
que
puedan dedicarse por entero a las austeras funciones públicas;
he aquí una diferencia
notable
con las ideas del socialismo moderno que persigue el máximo
bienestar para
todos
los individuos.
La
opinión sustentada en LA REPUBLICA se modifica en LAS LEYES;
en esta obra permite
Platón
la propiedad privada tolerando que cada individuo tenga un pedazo
de tierra. El
Estado
interviene en la producción de la cosecha y en el reparto
de sus productos,
limitando
el monto que corresponde a cada familia.
Tucídides
En
su historia tiene preceptos económicos muy claros aunque
con templados siempre
desde
el punto de vista la interpretación económica de
la historia.
En
la época de la decadencia helénica aparecen ideas
socialistas mezcladas con una fuerte
reacción
individualista. Los cínicos no admiten propiedad ni familia
y declaran contra la
naturaleza
la esclavitud; sostienen que los hombres viven en común
en un estado natural;
es
esta una reacción contra el comunismo reglamentado de Platón.
En
síntesis, los griegos se mantuvieron en una economía
arcaica y poco dejaron a nuestra
ciencia,
siendo las construcciones socialistas lo más importante
que nos legaron en el
orden
económico.
Roma
No
es mucho lo que construyeron los romanos en materia de teorías
económicas, aunque
en
el terreno practico hayan favorecido la difusión de estas
actividades creando vías de
comunicación,
elegidas, no con propósitos económicos, sino teniendo
como mira móviles
políticos
y militares.
Sin
embargo, el desarrollo potentoso de los contratos permitió
la organización de un
régimen
económico flexible, complejo y variado; por su poderosa
afirmación de la
propiedad
privada, por su concepto enérgico del derecho de testar,
Roma aporta con
contribución
indirecta, aunque valiosa, a la evolución de los hechos
y de las ideas
económicas.
Marco
Poncio Catón, llamado en Censor (234-149 a. C.); autor
del tratado sobre
agricultura
intitulado. De re rústica; ensalza la superioridad de la
agricultura e indica los
inconvenientes
del comercio, pero su obra guarda poca relación con nuestra
materia,
puesto
que en ella se encuentra un tratado sistemático de economía
rural.
Lucio
Junio Moderato Columela, español de la época romana
que vivió en el primer siglo
de
la era cristiana; autor de un tratado también entitulado
De re rústica; es él mas
científico
de todos los escritores latinos aunque, lo mismo que los demás,
trata con
preferencia
los temas rurales.
En
suma, el legado más importante del pensamiento grecolatino
en el orden económico
descomponese
en dos tradiciones:
1º
La socialista de los socráticos y en especial de Platón,
que se manifiesta a través de su
concepción
enérgica, absoluta y clara del Estado.
2º
L Individualista de los jurisconsultos latinos que les permitió
elaborar una teoría de la
propiedad
individual extraordinariamente firme, muralla del individuo en
la esfera
económica.
Edad
Media
Cristianismo
Sostienen
superficialmente algunos autores que a los fines de nuestros estudios
la vida
medieval
no aporta datos interesantes hasta los siglos XII y XIII.
Dos
hechos históricos rigen la Edad Media: la expansión
del cristianismo y la invasión de
los
bárbaros.
El
primero difunde el sentimiento de fraternidad; al afirmar la dignidad
humana, condena
enérgicamente
la esclavitud; dignifica el trabajo; en definitiva, cambia la
moral de la
época.
La
influencia de los bárbaros fue, por el contrario, negativa;
de economía rudimentaria y
primitiva
mantienen la mayor parte de los principios de la edad anterior.
En
la Edad Media no se coloca en primer plano al individuo o al Estado,
como sucedió,
respectivamente,
con romanos y griegos; la familia, la corporación y las
clases, son los
temas
predilectos para los escritores de la época, quienes, de
las cuestiones económicas,
consideran
especialmente la propiedad, el trabajo y su renumeración;
sobre todo el
trabajo,
que es endalecido doblemente; en primer termino, por la orden
divina que lo
persigue
y, en segundo lugar, por el fin que él persigue al procurar
el desarrollo de la vida
física
y moral del hombre. Definían el trabajo diciendo que era
el conjunto de los oficios
que
permiten a los hombres ganarse la vida honradamente. Se preocupan
de su
renumeración
legitima y promueven las dos grandes cuestiones acerca del precio
y del
salario
justo, entendiendo por este último aquel que permita al
productor vivir
decorosamente
con lo producido de su actividad. También predican contra
el lujo y
condenan
con la mayor energía el interés.
Edad
Moderna
El
Mercantilismo
El
descubrimiento de América provoco, en el siglo XVI y particularmente
en el XVII, la
formación,
por primera vez, de una verdadera teoría económica,
de un sistema: aquellos
consejos
de los antiguos y de los padres de la Iglesia (Edad Media) asumieron
la forma de
un
conjunto de preceptos coordinados y razonados.
Los
países que, como Francia e Inglaterra, contemplaban a España
sacar tesoros de sus
minas
del Nuevo Mundo, se preguntaron por cuales medios podrían
proporcionarse ellos
también
oro y plata. Creyeron encontrarlos vendiendo al extranjero productos
manufacturados
y, para ello, se esforzaron en desarrollar el comercio exterior
y la
industria
manufacturera mediante todo un sistema complicado y artificial
de
reglamentación.
Es lo que se denomino sistema mercantilista.
La
doctrina mercantilista responde a dos principios fundamentales:
1º
) Superioridad de los metales preciosos sobre los demás
bienes, tanto desde el punto
de
vista de la riqueza individual, cuanto de la colectiva;
2º
) Necesidad de mantener una balanza comercial favorable y de asegurar
la
independencia
de cada país en materia de víveres y armamentos.
Estos
dos principios determinaron un conjunto de medidas que formaron
la política
económica
de cada Estado. Consistían en prohibir la salida del oro,
de la plata y de los
cereales;
en obstaculizar el desarrollo del comercio exterior, en cuanto
su expansión
pudiera
significar la salida de esta clase de bienes; en proteger y fomentar
las industrias
cuyo
desenvolvimiento podría ser útil al país,
y en perturbar el valor de la moneda para
asegurar
su entrada e impedir su exportación.
El
mercantismo presenta algunas variantes según los países
en los que se llevo a la
practica.
En Francia tuvo como representante a Colbert. Su actuación
fue tan
extraordinaria
motivando que al mercantilismo se le conozca también con
el nombre de
COLBERTISMO.
Colbert,
ministro de Luis XIV, después de haber logrado la abolición
parcial de las
barreras
interprovinciales que dificultaban el comercio interno de su país,
aplico elevados
impuestos
a la importación de artículos manufacturados, en
tanto que favorecía la
introducción
de materias primas; al proteger de este modo la industria francesa,
provocó
su
gran desarrollo, lo que, unido al abandono parcial de la agricultura,
hizo que al
mercantilismo
francés se le llame igualmente industrialismo.
El
mercantilismo ingles difiere del francés desde varios puntos
de vista; protegió la
agricultura
y en especial la forma de comercio, siendo ejemplos típicos
de este último el
Acta
de Navegación de Cromwell (1651) y la elaboración
de un sistema muy especial de
política
colonial con sus famosas Campañías de las Indias
Orientales. De ahí que al
mercantilismo
ingles se les designe con el nombre de comercialismo.
El
mercantilismo tuvo en España resultados menos felices que
en las naciones antes
nombradas.
Concretó esta nación su política mercantilista
a disposiciones gobernativas
tendientes
a retener el oro proveniente de América. Esta orientación
produjo un
empobrecimiento
general, ya que la industria y la agricultura se hallaban en él
más
completo
abandono, lo que trajo como consecuencia una miseria tal que en
poco tiempo
diezmó
la población.
Atacado
este sistema como vehemencia, lo vemos, sin embargo, resurgir
en la actualidad,
principalmente
en los últimos lustros y, con procedimientos mas perfeccionados,
dominar
bajo
el nombre de Economía oriental y dirigida, cuyos significados
distintos veremos
oportunamente,
los Estados tratan de asegurar el abastecimiento propio y evitar
la salida
de
la moneda metálica. Para lograrlo, no vacilan ante cualquier
medida, aunque sea
arbitraria
y lesione intereses legítimos de sus propios habitantes;
prohiben las
importaciones,
restringen las exportaciones, conquistan nuevos mercados, perturban
el
valor
de sus signos monetarios, impiden determinadas actividades y llegan
hasta la
destrucción
de algunos bienes.
De
la ligera reseña que se acaba de hacer se desprende que
no podemos hablar de
Economía
Política como ciencia en las Edades Antiguas y Media, puesto
que los diversos
típicos
que, sin duda alguna, atañen a nuestra materia, fueron
tratados en forma
esporádica
e involucrados en los tratados de política, historia, moral
y teología. Ya vimos
antes
como, por vez primera, encontramos una teoría orgánica,
un sistema, con la
doctrina
mercantilista. Recién entonces puede hablarse de Economía
Política como ciencia.
Fué
a principios del siglo XVII que un mercantilista (autor del llamado
Tratado de
Economía
Política) ANTONIO DE MONTCHRETIEN, utilizo para nuestra
ciencia su denominación
actual,
vinculando el concepto económico al calificativo social
o político.
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Las
Escuelas Individualistas
Estas
escuelas ven en el individuo el motor y el fin de la actividad
económica.
Los
individualistas sostienen, en general, que las sociedades humanas
están gobernadas
por
leyes naturales cuyo curso nadie puede modificar y que, aunque
pudiéramos
derogarlas,
no la haríamos porque son muy buenas. El economista _afirman_
debe
describir
el juego de esas leyes y los individuos tratar de ajustar su conducta
a las
mismas.
A
esta concepción se la tilda de optimista, precisamente
por proclamar que esas leyes
naturales
son las mejores. Además de simplista, porque se aleja considerablemente
del
espíritu
científico que debe presidir todos los enunciados y leyes
económicos, este
concepto
se opone al de evolución que, lejos de excluir la mutación,
la supone siempre.
Del
mismo modo y como consecuencia de lo expuesto, afirman los individualistas
que la
intervención
del Estado en materia económica debe reducirse a un mínimo
indispensable
para
la seguridad de cada uno o, lo que es lo mismo, debe dejarse libertad
de acción en lo
económico.
Las mismas sociedades primitivas no demuestran que en toda época
ha sido
imposible
prescindir de la autoridad gobernativa, puesto que si bien esta
debe dirigirse a garantizar la libertad individual, debe, también,
precisamente por ello, asegurar su
ejercicio
efectivo en beneficio de todos y no de unos pocos.
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Las
escuelas Fisiocráticas
Reaccionando
contra la doctrina mercantilista, aparece en el siglo XVIII la
escuela
fisiocrática,
llamada así por atribuirte a la riqueza un papel preponderante
en la
producción
de la riqueza.
El
régimen anterior sostuvo la industria a expensas y en detrimento
de la agricultura. El
pueblo
abandonó sus residencias rústicas y se dirigió
a las grandes ciudades, atraído por
su
aparente brillo, con el propósito de ponerse al servicio
de los grandes señores que le
reservaban
una vida cómoda y segura.
Era
realmente un cuadro desolador observar (particularmente en España
y Francia), el
contraste
exigente entre el lujo de las ciudades y la miseria de los campos,
agravada ésta
por
un mal sistema fiscal que descargaba todo su peso sobre las ruinas
de la economía
rural
agonizante. Cabe agregar que la intromisión del Estado
para lograr una balanza de
comercio
favorable produjo un desequilibrio tal que, al aparecerla escuela
fisiocratica, el
caos
económico era perfecto.
Etimológicamente
fisiocracia significa gobierno de la naturaleza; por eso
esta nueva
tendencia
tiende a aproximar a los hombres a la naturaleza, propiciando
la libertad de
trabajo
y de comercio.
Las
ideas fundamentales de los fisiócratas pueden reducirse
a dos principios básicos:
La
agricultura: multiplica los productos y los valores. La industria
no hace mas que
"sumar"
los valores de los productos que consume para crear otros nuevos.
"El
cultivador _ afirma Quesnay_ produce por generación,
por aumento efectivo de
los
productos. El artesano sólo produce por adición".
La
riqueza de un país depende exclusivamente de la economía
rural, única actividad
económica
que puede dar un excedente neto.
La
industria no crea nada nuevo, sólo transforma lo
que ya está echo; el comercio se
reduce
a un cambio de bienes ya existentes; ambos carecen de importancia
para los
fisiócratas.
Estos
comparan gráficamente al Estado con un árbol; la
agricultura se asemeja a las
raíces
extraídas de la tierra por diversas ramificaciones. Las
hojas, si bien adornan el
árbol,
representan la parte menos importante y que puede perecer en cualquier
momento.
Si la raíz permanece inalterable, hará renacer las
hojas en la primera
oportunidad;
en cambio si fue destruida, estas desaparecen. Como corolario
de este
magnífico
y sencillo ejemplo deducen que todos los esfuerzos deben tender
al cuidado de
la
raíz (agricultura) si se quiere salvar el árbol
(Estado).
Como
ya lo dijéramos, para los fisiócratas el aumento
de las riquezas proviene de la
agricultura;
en consecuencia, los impuestos solo deben grabar la tierra y haciendas,
ya
que
estas son las únicas fuentes productoras de riqueza; por
el contrario, la industria y el
comercio
son estériles y es un error favorecerlos en detrimento
de la agricultura.
Teoría
del orden natural de las cosas: entraña la afirmación
de que dicho orden rige
todos
los fenómenos, por cuya circunstancia rechazan la intervención
del Estado que
resulta
inútil y que solo puede alterar el libre juego de las fuerzas
naturales en prejuicio
del
bienestar de la humanidad. Las cosas deben, pues, seguir su curso,
principio que
sintetizan
en el célebre tema: Laisser Faire, Laisser Passer (dejar
hacer, dejar
pasar).
Por ello y en oposición al mercantilismo, establecen
la libertad del trabajo
suprimiendo
las corporaciones de oficios y la libertad del comercio exterior
aconsejando la
abolición
de las trabas aduaneras.
Por
último, dividen la sociedad humana en dos grupos: Clase
productora y Clase
estéril.
La primera está formada por el soberano, los propietarios
de tierras y los
diezmeros.
Es la clase que hace renacer por el cultivo del territorio las
riquezas anuales
del
país.
Si
bien es cierto que los nobles no cultivaban ellos mismos sus tierras,
las ceden en
arrendamiento,
favoreciendo sobre manera el desarrollo de la agricultura. Los
colonos son
una
clase verdaderamente útil y provechosa ya que con su profesión
aumentan la riqueza
colectiva.
La
clase estéril comprende a todas las personas que
se ocupan en otros servicios y
trabajos
de los agrícolas. Respecto a la población,
son contrarios a que el Estado propicie
su
aumento, sosteniendo que ella debe crecer en forma normal.
Fue
percusor de esta escuela VAUBAN, siendo su jefe y fundador
el célebre médico de Luis
XV
Quesnay, autor del Cuadro Económico. Sus discípulos
fueron: GOURNAY, DUPONT
DE
NEMOURS, etc.
Turgot,
eminente publicista, procuro, en su calidad de ministro de
Luis XVI, llevar a la
practica
los principios. Sustentados por los fisiócratas y consagrados
posteriormente por
la
Revolución Francesa.
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Escuela
clásica inglesa
Tiene
como núcleo ideológico los trabajos de A. Smith.
Las ideas de Smith fueron
desarrolladas
y formalizadas por David Ricardo, quien desarrolló el método
de análisis
propiamente
económico, con esto es, la elaboración de modelos
que permitieron extraer
los
elementos esenciales de los problemas bajo estudio y examinarlas
interacciones entre
sus
partes.
Dentro
de la propia escuela clásica hay una serie de autores que,
si bien de forma genuina
se
sitúan en esta escuela de pensamiento, en realidad fueron
unos críticos. En este
sentido,
cabe destacar los trabajos de Malthus y de J. B. Say la comentaremos
brevemente
por haber desarrollado "LA LEY DE LOS MERCADOS", que ha
sido
profundamente
empleada por los monetaristas, los cuales, como seguidamente veremos,
son
en la actualidad defensores de las ideas clásicas.
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ADAM
SMITH: (1723- 1790), nació en Escocia. Estudió
Ciencias Morales y Políticas y
Lenguas
en Oxford. Se lo considera como el fundador de la escuela clásica.
En 1759
apareció
su Teoría de Sentimientos Morales, dedicándose mas
a partir de ese momento a la jurisprudencia y a la economía
que a las doctrinas morales.
En
1776 publicó la Investigación sobre la Naturaleza
y Causas de la Riqueza de las
Naciones.
Su fama fue inmediata, y la reputación de Smith quedó
establecida para
siempre.
Poco
antes de su muerte fueron destruídos la mayoría
de sus manuscritos por exceso
deseo
suyo y sin que mediara explicación alguna.
La
solución al funcionamiento económico de la sociedad
descansa en las leyes del
mercado
y en la interacción del interés individual y la
competencia. El empresario se ve
obligado
por las fuerzas de la competencia a vender sus mercancías
a un precio próximo
al
costo de producción; asimismo, ha de ser lo más
eficiente posible para mantener sus
costos
bajos y permanecer en condiciones competitivas.
La
mano invisible del mercado no sólo asigna las tareas, sino
que también dirige a las
personas
en la elección de su ocupación y hace que se tenga
en cuenta las necesidades de
la
sociedad. De la misma manera, el mercado regula cuale4s son las
mercancías que han
de
producirse. La esencia de la economía del mercado es que
en ella todo se convierte en
mercancías
con un precio, y que la oferta de éstas es sensible a los
cambios en los
precios.
El mercado es un mecanismo que sé autorregula, y el
sistema de precios
organiza
el comportamiento de los individuos de forma automática.
Hay
que tener una idea clara de la importancia revolucionaria de esa
doctrina. El mercado
es
impersonal y no conoce favoritos; con el se acabaron las prerrogativas
de la nobleza.
Esta
idea debe ser contratada con los sistemas anteriores de organizar
la sociedad, en los
que
cada uno tenía asignado su lugar y en él permanecía.
Smith
fue el gran defensor del "Laissez Faire" es decir, de la no-intervención
del gobierno
en
los asuntos económicos. A su juicio, los gobiernos son
derrochadores, fáciles de
corromper,
ineficaces e inclinados a otorgar privilegios en detrimento de
la sociedad en su
conjunto.
Para promover el bienestar, los mejores medios son el estimulo
del propio
interés
y el desarrollo de la competencia.
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El
progreso económico y la división del trabajo
Según
Smith, uno de los factores fundamentales del crecimiento económico
descansa en
un
concepto que, en cierto modo, fue instruido por él: la
división del trabajo que
incrementa
la producción por tres razones:
1º)
Aumenta la destreza de cada operario, pues éste realiza
repetidamente una tarea
sencilla.
2º)
se ahorra tiempo, ya que el trabajador no necesita cambiar de
una clase de trabajo a
otra.
3º)
Se puede inventar maquinaria para incrementar la productividad
una vez que las
tareas
se han simplificado y convertido en rutinarias.
El
aspecto negativo de la división del trabajo es que puede
atrofiar la mente del
trabajador
y tener efectos nocivos sobre su personalidad.
Debe
señalarse que, si bien la división del trabajo es
la base del progreso, ésta depende
de
la magnitud del mercado. Por ello, Smith defendió la libertad
de mercado como pieza
fundamental
de su pensamiento económico.
Teoría
del valor
Para
Smith, el valor era independiente de los caprichos del mercado.
Los precios
nominales
podrían fluctuar, pero el valor permanecería constante.
Pero si el valor era
distinto
del precio, ¿cómo se establecía entonces? Smith
afirmó que el trabajo era la
medida
del valor. En particular, admitió que, cuando se trataba
de una sociedad primitiva,
el
valor del bien dependía de la cantidad de trabajo necesaria
para producirlo.
Teoría
de la acumulación
En
la obra de Smith, el análisis del cambio dinámico
de la sociedad descansa sobre la
teoría
de la acumulación. Esta teoría viene condicio por
la distribución de la renta entre
las
diversas clases sociales y, especialmente, por la parte que iba
a los capitalistas y a los
terratenientes.
No era probable que los asalariados recibieran lo suficiente para
permitir
"excedente"
alguno sobre sus necesidades, mientras que los otros dos grupos
sociales si
pudiesen
tener fondos suficientes para financiar reemplazamientos y para
sostener sus
niveles
de vida normales. El excedente podría destinarse a la ampliación
del consumo,
pero
seria mejor para la sociedad que éste excedente de fondos
se ahorrara. De esta
forma,
las rentas se convertirían en fondos que, mas tarde, ampliarían
la producción.
Los
capitalistas eran los agentes principales a través de los
cuales la renta se convertiría
en
acumulación. La cantidad de beneficios podía consideranse
como el determinante
básico
del ritmo de la acumulación y, a su vez, de la tasa de
expansión económica.
En
ese sentido, Smith destacó los efectos de la acumulación,
y a su vez, de la tasa de
expansión
económica.
En
ese sentido, Smith destacó los efectos de la acumulación
de los beneficios de los
empresarios,
pues se reinvertirían en maquinaria, permitiendo una mayor
división del
trabajo
y aumento de la productividad, y en generando, por lo tanto, una
mayor riqueza,
por
ello, Smith veía en la acumulación de los beneficios
el motor que pone en movimiento
la
mejora de la sociedad.
David
Ricardo, economista inglés (1772-1823), uno de los
primeros tratadistas de la
economía
clásica, autor de nuevas teorías sobre el valor,
la moneda, los bancos de
emisión,
etc. Su obra: Principios de Economía Política.
Si
bien Smith fundó la escuela clásica, Ricardo fue
la figura mas destacada en cuanto al
posterior
desarrollo de las ideas de los clásicos, debido en parte
a que demostró las
posibilidades
del método abstracto.
La
renta económica
En
primer lugar, debemos destacar que Ricardo formalizó el
concepto de renta económica,
que
decía que las diferencias en la calidad de las rentas de
la tierra determinarían que los
propietarios
de las tierras fértiles obtendrían rentas económicas
más altas, pero la
producción
en las de peor calidad seria solo la justa para cubrir los costos
y no daría lugar
a
renta. La clave de la aparición de renta económica
radica, pues, en que la oferta de
tierras
fértiles es rígida.
Ley
de la distribución
Según
Ricardo, la ley de la distribución era uno de los temas
más importantes de la teoría
económica.
Al analizar la distribución de la renta nacional entre
las tres clases sociales
más
importantes (trabajadores, capitalistas y terratenientes) destacó
que la renta total
estaba
limitada por los rendimientos decrecientes. En consecuencia, los
incrementos en la
renta
alcanzados por una clase social tienen que lograrse a costa de
arrebatárselos a otro
grupo
social.
En
una perspectiva dinámica, Ricardo pensaba que el crecimiento
de la población
acompañaba
a la expansión económica, y que esta expansión
llevaría consigo un aumento
de
las necesidades de alimentos que, debido a la ley de los rendimientos
decrecientes,
solo
podrían satisfacer a costos más altos.
Con
el fin de mantener los salarios reales a su nivel anterior, serian
necesarios salarios
monetarios
más altos, lo cual haría disminuir la participación
de los beneficios en el
producto.
Dada
esta línea argumental, Ricardo señaló que
el proceso de expansión económica podía
minar
sus propios cimientos, es decir, la acumulación de capital
a partir de los beneficios,
emergería
el estado estacionario, en el que ya no habría acumulación
neta.
Aunque
resulta difícil establecer delimitaciones claras entre
el núcleo de la escuela básica
y
sus seguidores, en este aparato incluiremos algunos comentarios
sobre la obra de
determinados
autores a los que les correspondió la misión de
depurar y corregir la
estructura
teórica clásica.
Juan
Bautista Say
Economista
francés (1767-1832). Uno de los fundadores de la escuela
librecambista. Su
obra:
Tratado de Economía Política.
Suponía
que la economía tiende siempre a una situación de
equilibrio con pleno empleo,
y,
en tal sentido, elaboró una teoría que alcanzó
en general difusión con el nombre de
"Ley
de los mercados" de Say. Esta ley es una pieza básica,
pues fundamenta la supuesta
propiedad
de ajuste automático de los mercados defendida por los
economistas clásicos.
La
ley de Say descansa en dos principios:
Los
productos se cambian por productos. l
La
demanda de bienes está constituida por otros bienes. l
En
la primera afirmación, say restringe el dinero al papel
de medio de cambio y de
catalizador
del comercio. Según Say, el dinero, como dinero, no tiene
otro valor que el de comprar algo con él; su uso, por lo
tanto no altera el hecho básico en las transacciones, el
intercambio
de bienes. Say consideraba revolucionario este hallazgo, puesto
que
demostraba
la falacia de la visión mercantilista de que valdrá
la pena adquirir dinero como
activo.
Say argumentaba que son productos y no dinero lo que los individuos
en realidad
desean.
En
la segunda afirmación Say sostiene que la demanda de bienes
esta constituida por
otros
bienes, se interpretaba como que el acto de producir genera renta
suficiente para
comprar
el producto defendía que si se establecía la correcta
combinación de mercancías,
todo
se vendería, porque la producción está proyectada
para la compra, o, simplemente
porque
la oferta crea su propia demanda. Esta proposición se refería
a la economía en su
conjunto
y no a la situación de empresas o industrias individuales.
Dado que, según los
supuestos
introducidos, nunca podría existir una deficiencia de la
demanda agregada, se
descartaba
la posibilidad de una superproducción general. La conclusión
anterior
descansaba
en una importante hipótesis: la de que todos los ingresos
se gastaban y nada
se
atesoraba.
Según
la ley de Say, la oferta crea su propia demanda, de forma que
se descarta
la
posibilidad de una superproducción general.
No
obstante, siempre cabe la posibilidad de que surjan perturbaciones,
nacidas de
equivocaciones
en los cálculos de los empresarios o de cambios en los
gustos del público,
que
determinen que un vendedor cualquiera se encuentre con una cantidad
importante de
mercancías
no vendidas. En otras palabras, Say admitía la superproducción
general, es
decir,
una situación en los que los recursos están osciosos
debida a la insuficiencia de la
demanda.
Thomas
R, Malthus
Economista
inglés (1766- 1834), estudió matemáticas,
fue clérigo, escritor y profesor de
Historia
y Economía Política.
En
1798 aparece su Ensayo sobre el Principio de la Población,
dándole perdurable
fama.
En 1820 se publicó los Principios de Economía
Política. Fue el adversario
intelectual
de Ricardo en muchas ocasiones, pero su aliado en la búsqueda
de la verdad.
Dentro
de la escuela clásica, representa la actitud mas pesimista
respecto al futuro del
mundo.
Argumentaba que la raza humana tendía a multiplicarse a
un ritmo muy rápido, y
que
la tierra, a diferencia de la población, no puede multiplicarse.
La consecuencia de esto
era
que el número de habitantes tarde o temprano dejaría
atrás a la cantidad de
alimentos
necesarios para mantenerlos- las guerras, las epidemias y las
plagas resultaban
necesarias
para regular la población: "el hombre parece ser el último
y mas temible
recurso
de la naturaleza"; observaba Malthus.
Pero
eso no es todo. Además de la perspectiva sombría
creada por la teoría sobre la
población,
Malthus concibió una idea económica que también
fue motivo de inquietud.
Malthus
vivía preocupado por la posibilidad de lo que el llamaba
un "atascamiento
general",
esto es, una inundación de mercancías sin posibles
compradores.
Los
productos no esenciales y el "atascamiento genera"
Malthus,
para defender sus posiciones, señalaba que existían
dos categorías de productos:
esenciales
y no esenciales. Con los bienes esenciales, que son
básicamente los
alimentos,
nunca habría problemas de saturación, pues una mayor
disponibilidad de los
mismos
automáticamente creaba su propia demanda en forma de una
aumento de
población.
En el caso de los bienes no esenciales, el problema era
diferente, pues el
equilibrio
de los mercados de este tipo de bienes dependía de los
gustos de quienes
gozaban
de rentas suficientemente altas para adquirirlos y capitalistas.
En este sentido,
Malthus
argumentaba que las necesidades y los gustos de los potenciales
compradores de
bienes
no esenciales eran tales que no absorbian la oferta para remediar
tales
estancamientos,
malthus sostuvo que lo mas prudente era estimular los gastos por
parte
de
los ricos y del Estado. En particular señaló que
una estrategia adecuada podría
consistir
en construir carreteras y en realizar otras obras públicas,
en que los
terratenientes
y otras personas con medios contratasen trabajadores para construir,
mejorar
y embellecer sus terrenos y sus propiedades. Por ello sostuvo
que un remedio a
la
superproducción podría consistir en mantener los
ingresos de los terratenientes, pues
éstos
desempeñaban la función socialmente deseable de
gastar sus rentas en un consumo
suntuario,
ya que, al obrar así contribuían a mantener el nivel
de la demanda agregada.
John
Stuart Mill
Filósofo
inglés (1806-1873). Sus aportaciones más notables
pertenecen a la lógica:
técnica
del pensar y del investigar. El conocimiento parte de la experiencia
y sobre ella
elabora
leyes generales mediante la introducción cuyo método
era: concordancia,
diferencias,
generalizaciones de los procesos efectivos del pensar, no leyes
del mundo
ideal.
En ética defiende el utilitarismo. El fin supremo del obrar
debe ser la obtención del
máximo
bienestar para el mayor número de sujetos. Sus obras: Principios
de Economía
Política;
El Utilitarismo. Inició su obra con el objetivo de consolidar
el análisis el clásico, de
hecho
su contribución a la economía fue mucho mas lejos,
pues incluso reviso algunas de
las
premisas de la tradición clásica. Así, Mill,
se aparto de la ortodoxia de su época al
poner
de releve que hay dos tipos de leyes en la ciencia económica,
las de la producción y
las
de la distribución.
LAS
LEYES DE PRODUCCIÓN SON INMUTABLES, PERO NO LAS DE LA
DISTRIBUCIÓN
Según
Mill, de los dos tipos de leyes mencionadas, unas eran inmutables-
pues venían
fijadas
por la naturaleza y la tecnología- y gobernaban la producción.
Los hombres sólo
podían
ajustarse a estas leyes, pues eran impotentes para cambiarlas.
Otro
tipo distinto de leyes eran las que gobernaban la distribución
del producto social. Las
consecuencias
de estas leyes estaban socialmente determinadas y quedaban sujetas
al
control
humano, de forma que la distribución existente de la renta
podía ser alterada.
Mill
aceptaba la conclusión de que si se confirmaba los pronósticos
malthusianos, los
salarios
se mantendrían en el nivel de subsistencia. Pero este no
era, en modo alguno, el
único
resultado posible, Mill, en contra de todo lo defendido por Malthus,
creía que la
conducta
de la clase trabajadora no era difícil de cambiar. Opina
que quizá hiciera falta
una
elevación del nivel de educación general, y, si
ello se consiguiera, se lograría elevar
los
gustos y aspiraciones de la clase trabajadora y cambiar su conducta,
de forma que la
población
iría disminuyendo proporcionalmente respecto del capital.
Por
otro lado, Mill, se sentía preocupado por la tendencia
hacia la inestabilidad, que probablemente coincidiría con
la aproximación al estado estacionario, y con las tasas
de
beneficio
decreciente. Creía que con la llegada del estado estacionario
algunos
empresarios
se sentían inclinados a rechazar las tazas de beneficios
corrientes y a buscar
negocios
altamente arriesgados, con la esperanza de cosechar beneficios
superiores a la
medida.
Una
posible solución a estos problemas sería que el
Estado recogiera, por medio de
impuestos,
una puerta creciente de los fondos potencialmente beneficiosos.
De este modo
disminuiría
la caída de las tasas de beneficios sobre el capital privado
y se reduciría la
volatilidad
del sistema.
________________________________________________________________________
Economía
Marxista
Karl
Marx
Filósofo
y economista alemán (1818- 1883). Estudió historia,
Derecho y Filosofía en las
Universidades
de Bonn y Berlín, doctorándose en Filosofía
a los veintitrés años.
Cerrado
el camino hacia la docencia universitaria por razón de
su radicalismo, se dedicó al
periodismo.
Exiliado
de Alemania, estudió en París el socialismo francés
y la economía política inglesa.
Finalmente
se asentó en Londres. Acudió durante años
a las salas de lectura del Museo
Británico.
En
1848, junto con Engels, redactó El Manifiesto del Partido
Comunista. En 1867 publicó
el
primer volumen de su obra magna EL CAPITAL. Después de
su muerte, Engels publicó
buena
parte de sus manuscritos y los volúmenes II y III de EL
CAPITAL.
En
su vida se mezclaron en el filósofo y el estudioso con
la vida activa del organizador y
propagandista.
Busco incansablemente precipitar el cambio social-La
base
de la teoría de Marx la constituía su análisis
de la historia, que él fundaba en el
materialismo
dialéctico. La concepción materia lista de la historia
arranca del principio de
que
la conducción y el intercambio de productos constituyen
la base de todo orden social.
La
validez de esta afirmación descansaba que en cualquier
sociedad, de cuantas han
aparecido
en la historia, la división en clases esta determinada
por tres hechos;
-
lo que se produce;
-
como se produce;
-
la forma en que se intercambia la producción.
Según
esta concepción, las causas últimas de todo los
cambios sociales y de todas las
revoluciones
políticas hay que buscarlas no en las mentes de los hombres,
sino en las
mutaciones
experimentadas por los métodos de producción y de
intercambios. La fuerza
básica
en la historia es, para Marx, la estructura económica de
la sociedad. Esto no
excluye
el impacto de las ideas, sino que sostiene que las ideas son un
reflejo de la
sociedad
que las alienta.
El
objetivo de la obra de Marx era descubrir las " Leyes del movimiento"
de la sociedad
capitalista.
Construyo
su modelo económico para demostrar como el capitalismo
explotaba
necesariamente
a su clase trabajadora y como esta explotación conduciría
inevitablemente
a su destrucción. En este esquema, la teoría del
valor - trabajo
desempeña
un papel importante.
"
LA TEORÍA DEL VALOR - TRABAJO POSTULA QUE EL VALOR DE LOS
BIENESSE
DERIVA
INTEGRAMENTE DE LA CANTIDAD DE TRABAJO NECESARIO PARA
PRODUCIRLO."
Según
Marx, el valor del uso o utilidad de una mercancía constituye
la sustancia de toda
riqueza.
Además
de un valor de uso, una mercancía tiene un valor cambio,
que se conoce
abreviadamente
como "valor". Este valor viene determinado por el tiempo
socialmente
necesario
incorporado a ella, considerando unas condiciones normales de
producción y la
especialización
e intensidad medias del trabajo en ese momento. El tiempo de trabajo
socialmente
necesario incluye tanto el trabajo directo de producción
de la mercancía como
el
trabajo incorporado en forma de maquinaria y materias primas utilizadas
y el valor
transferido
a la mercancía durante el proceso de la producción.
La
teoría de la explotación
Según
Marx, el beneficio lo obtiene el capitalista al adquirir una mercancía,
el trabajo, que
puede
crear un valor mayor que el de su propia fuerza de trabajo. Marx
distingue entre
los
conceptos de fuerzas de trabajo y tiempo de trabajo. La fuerza
de trabajo hace
referencia
a la capitalidad del hombre para el trabajo; el tiempo de trabajo
es la duración
del
trabajo.
"EL
BENEFICIO QUE OBTIENEN LOS CAPITALISTAS ES EL RESULTADO DE LA
EXPLOTACION
DE LOS TRABAJADORES, Y NO UNA RETRIBUCION POR EL
ALQUILER
DEL CAPITAL Y POR SU ACTITUD INNOVADORA".
Lo
relevante es que, según Marx, el empresario paga al trabajador
una cantidad igual al
valor
de su fuerza de trabajo, pero este pago equivale sólo a
una parte de la producción
diaria
del trabajador y, por lo tanto, sólo a una parte del valor
que éste produce. En el
mundo
teórico de Marx, todo se vendía por su valor, y
el valor de la mano de obra es la
cantidad
de trabajo que se necesita para "crear" dicha mano de obra,
es decir, un salario
de
subsistencia.
La
clave de la explotación, en este sistema, esta en el hecho
de que existe una diferencia
entre
el salario que un trabajador recibe y el valor del producto que
ese trabajador
produce.
A esta diferencia la denominó Plusvalía. Un trabajador
no es contratado
únicamente
por la duración de la jornada necesaria para pagarle su
salario de
subsistencia.
Por el contrario, el trabajador conviene en trabajar durante toda
la jornada
que
el capitalista le señale, que en los tiempos de Marx era
de diez a once horas diarias.
Las
consecuencias de la acumulación de capital
A
juicio de Marx, le causa del decrecimiento de la tasa de beneficio
hay que buscarla en el
aumento
de la proporción entre capital constante y capital variable.
Marx creía que esta
ley
demostraba que la producción capitalista tropezaba con
barreras internas en cuanto a
su
expansión indefinida. El proceso de mecanización
crea un "ejercito industrial de
reserva"
de personas sin trabajo, que tiende a empobrecer aun mas al
proletariado, al
forzar
los salarios en baja.
Marx
criticó la ley de los mercados de Say, señalando
que, incluso en el ámbito de la
producción
simple de mercancías, existe la posibilidad de crisis.
Según Marx, la circulación
de
mercancías implica necesariamente un equilibrio de ventas
y compras, queriendo
significar
con ello que el número de las ventas realizadas es iguales
al de las compras.
Nadie
puede vender a menos que otro compre. Pero nadie esta obligado
a comprar de
inmediato,
solo porque anteriormente acaba de vender. Si el intervalo de
tiempo entre la
venta
y la compra se hace demasiado prolongado, tiene lugar una crisis.
En
la producción capitalista a gran escala, los capitalistas
compiten todos entre sí, y
procuran
acumular capital a un fuerte ritmo, esto es, recurrir a procesos
intensivos en
capital,
a fin de ensanchar las escalas de su producción a expensas
de sus competidores.
En
este sentido, Marx señala que una de las consecuencias
de esta tendencia es la
concentración
de capital en unas pocas manos. Resulta, sin embargo, que la expansión
requiere
mas trabajadores, y, para obtenerlos, los capitalistas tienen
que competir entre
ellos.
Los salarios tienden, pues, a subir, y los beneficios a bajar.
Según, Marx, la
disminución
de los beneficios se pretende contrarrestar sustituyendo obreros
por
máquinas,
pero como los beneficios están constituidos solamente por
la trampa. En otras
palabras,
al mecanizar la producción, el margen de beneficios se
reduce, porque hay
menos
trabajadores de quienes extraer plusvalía. Por el contrario,
el nivel de los salarios
se
eleva constantemente y sus beneficios descienden. Por cualquier
cambio que elija, la
tendencia
a largo plazo le lleva a una taza descendente de los beneficios
y hacia una serie
de
crisis cada vez mas graves.
El
progreso tecnológico acumulativo y la productividad creciente
del trabajo conducen al
desarrollo
de la producción, pero el mercado aumenta mas lentamente
en razón del
limitado
poder adquisitivo de los trabajadores. Las crisis periódicas
se producen porque la
oferta
supera a la demanda, y, de ese modo desaparece temporalmente el
carácter
lucrativo
de la producción.
El
problema radica en que los trabajadores no pueden comprar el flujo
de bienes de
consumo
que se produce tras un período de rápida inversión
del capital, y los capitalistas
no
están interesados en comprar.
La
economía neoclásica
El
centro de atención de los economistas neoclásicos
fue el funcionamiento del sistema de
mercado
y su papel como asignador de recurso. Esta orientación
del pensamiento
económico
estaba relacionada con los cambios ocurridos en el marco económico
de las
naciones
occidentales. Las economías occidentales habían
estado experimentando sin
precedentes
y sin los obstáculos previstos por las tradiciones clásicas
y marxista. La
expansión
económica parecía poder cuidar de sí misma.
La
aparición de conglomera dos industriales y de los sindicatos
venían a ser
"imperfecciones"
del sistema económico.
Para
llevar a cabo un nuevo tipo de análisis se formularon modelos
abstractos del
comportamiento
de la economía. Se prestó gran atención al
uso de las matemáticas en el
análisis
económico, elevándose el rigor de la discusión
económica, aun a costa, a veces,
de
una pérdida de contacto con los problemas reales.
Alfred
Marshall
Economista
inglés (1842-1924), estudió matemáticas y
economía en Cambridge.
Ocupo
puestos académicos, fue hipercrítico en cuanto a
sus mitos. De hecho, muchas de
sus
ideas fueron elaboradas muchos años antes de que aparecieran
en la primera edición
de
sus Principios de Economía, de 1890.
Fue
el fundador de la moderna economía expuesta mediante representaciones
gráficas.
Aunque
era un matemático experto, se mostró escéptico
en cuanto al valor de las
matemáticas
para el análisis económico. Fue capaz de realizar
una gran síntesis, tratando
de
combinar lo mejor de la economía clásica con el
pensamiento marginalista.
La
determinación de los precios de mercado se convirtió
en el problema fundamental de la
economía
neoclásica. Para Marshall, el análisis del funcionamiento
del sistema de mercado
empezaba
con el estudio del comportamiento de los productores y de los
consumidores,
pues
era la clave para analizar la determinación de los precios.
En la formulación de
Marshall,
el concepto de demanda con una tabla de relaciones precio-cantidad
era crucial
para
su solución. Según ella, el consumidor racional
estaría dispuesto a pagar menos por
la
ultima unidad de un bien que por las anteriores, y seria necesaria
una reducción en el
precio
para inducirle a comprar más.
La
preferencia de los consumidores:
La
utilidad
El
elemento básico de la escuela neoclásica consistió
en atender como eran las
preferencias
de los consumidores a formar parte de la demanda de bienes. Los
neoclásicos
encontraron que la demanda depende de la utilidad marginal. Dado
que los
consumidores
tienen que escoger entre mas de un bien y menos de otros les para
maximizar
su utilidad, deberían ajustar sus gastos de tal modo que
no fuera posible
aumentar
su satisfacción mediante una distribución alternativa
de esos gastos entre los
diferentes
bienes. El resultado optimo, se obtendría cuando la ultima
unidad monetaria
gastaba
en cada uno de los bienes en cuestión añadiera una
satisfacción adicional
idéntica.
No
obstante, la demanda, por si misma, solo explica una parte de
la formulación del
precio.
Tan
importante como ella eran las condiciones en que los productores
estaban dispuestos
a
vender sus bienes y servicios. Del mismo modo que los consumidores
obtenían a través
del
mercado una utilidad marginal decreciente, los productores, al
ofrecer sus servicios,
sufrían
una desutilidad creciente marginal, pues la producción
llevaba consigo costos y
sacrificios
que, en la mayoría de los casos, aumentarían conforme
creciera la cantidad
ofrecida..Según
la concepción neoclásica, las empresas funcionaban
bajo condiciones en las cuales
los
sucesivos incrementos de los costos totales debidos a la producción
de unidades
adicionales
de su producto eran crecientes. Con los elementos comentados,
demanda y
oferta,
Marshall tenía lo necesario para explicar el precio de
mercado. Según Marshall, en
el
caso de los factores, el precio también se determinaba
por la intersección de la oferta y
la
demanda.
La
teoría de la producción
Se
suponía que los empresarios buscaban racionalmente el máximo
beneficio, lo que se
explicaba
en un intento de minimizar los costos.
Cualquier
volumen deseado de producción podría obtenerse con
varias combinaciones
diferentes
de factores productivos, y el empresario seleccionaría
la combinación de mas
bajo
costo.
Para
Marshall, los rendimientos crecientes de escala asociados a la
aplicación de
tecnología
avanzada podrían originar ciertas complicaciones. Las economías
de escala
implicaban
que un pequeño número de grandes productores podía
funcionar a un costo
medio
mas bajo produciendo la misma cantidad que un gran número
de pequeñas
empresas,
quedando en entredicho la premisas de un mercado competitivo.
En
cualquier caso, Marshall creía que, por lo general, las
ventas de cada empresa están
limitadas
al mercado particular lenta y costosamente adquirido, y, aunque
la producción
queda
aumentarse muy rápidamente, no ocurriría lo mismo
con las ventas. Además, la
expansión
de la empresa mas allá de sus limites naturales la expondría
también a la
competencia
de sus rivales. Por ello, Marshall opinaba que era improbable
que las
economías
de escala presentaran un serio desafío al mantenimiento
del orden
competitivo.
La
teoría cuantitativa del dinero
Aunque
Marshall dedicó su obra fundamentalmente a temas micro-económicos,
también
dirigió
su atención a problemas propios de la economía agregada.
Para Marshall, la
cuestión
principal, en términos de macroeconomía, era la
determinación del nivel general
de
precios. Su análisis se desarrolló en torno a la
teoría cuantitativa del dinero. En vez de
considerar
el ritmo al que notaba la oferta monetaria, esto es "la velocidad
de
circulación"
del dinero, centró su interés en los saldos
monetarios mantenidos por la
comunidad,
es decir, los saldos de caja. Así, sostuvo que la cantidad
de dinero mantenida
en
caja en una economía quedaba regulada por el marco institucional
y, de acuerdo con el
supuesto
ceteris paribus, podía considerarse como constante.
En
particular, Marshall mantenía que, cualquiera que sea el
estado de la sociedad,
siempre
hay un cierto volumen de sus recursos que la gente decide mantener
en forma de
dinero,
y, si todo lo demás permanece igual, existirá una
relación directa entre el volumen
de
dinero y el nivel de precios.
Según
la teoría cuantitativa del dinero existe una relación
directa y estable entre
el
volumen de dinero y el nivel de precios.
De
esta forma se reforzaba la condición esencial de la ley
de Say: que toda la renta seria gastada. La posibilidad de que
se filtra a parte de ella hacia saldos estériles podía,
prácticamente,
ignorarse.
La
línea argumental defendida por Marshall no descartaba,
sin embargo, la posible
existencia
de la inestabilidad económica. La fuente de tal inestabilidad
se encontraba en la
psicología
de la comunidad de los negocios.
Las
olas de optimismo y de pesimismo parecían ser endémicas
en ellas, de forma que
cuando
los hombres de negocios se sienten optimistas aumenta la demanda
de créditos.
En
esta fase se invertía en negocios el elevado riesgo, algunos
de los cuales están
condenados
al fracaso.
Cuando
quiebran, el pesimismo reemplaza al optimismo, y la inversión
y la actividad
económica
decaen.
León
Walras
Economista
francés (1834-1910) uno de los fundadores de la Economía
pura sobre bases
matemáticas.
Se
ocupó del estudio de la teoría de la determinación
de los precios bajo un régimen
hipotético
de libre y perfecta competencia.
Pretendía
expresar sus descubrimientos en forma de proposiciones matemáticas
que
diesen
a la economía un rango científico comparable al
que disfrutaban las ciencias fisicas.
Walras
estaba interesado en probar que los resultados de la libre competencia
eran
beneficiosos
y ventajosos. Para ello, era necesario, por un lado, conocer exactamente
cuales
eran las leyes necesarias de un régimen de competencia
perfecta. Según Walras,
los
economistas habían extendido a menudo el principio de la
libre competencia mas allá
de
los limites de la verdadera aplicabilidad, lo que probaba que
el principio no habia sido
demostrado.
En
el esquema walsiano, la competencia perfecta quedaba presentada
por una situación
en
la que compradores y vendedores se reunían en una subasta
masiva, de forma que las
condiciones
de cada cambio fueran públicamente anunciadas y se diera
una oportunidad a
los
vendedores para bajar sus precios y a los compradores para recibir
sus ofertas,.
Aunque
tales condiciones no eran realistas, según Walras, las
ventajas de un
procedimiento
que partiese de casos abstractos y generales eran obvias.
Walras
pretendía diseñar el modo mediante el cual podía
alcanzar una solución de
equilibrio
simultáneamente en todos los mercados.
El
objetivo de Walras era la formulación del proceso o mediante
el cual podía
establecerse
un equilibrio "general", esto es, aquel que tomaba en cuenta la
interrelación
de todas las actividades.
El
enfoque walrasiano del equilibrio competitivo puede presentarse
en forma de un
sistema
de ecuaciones simultaneas susceptibles de una solución
matemática determinada.
Este
método de análisis, por un lado, destaca la interdependencia
entre todos los precios
dentro
del sistema económico, y por otro, hace desaparecer la
distinción entre el enfoque
micro
y macro de la economía. Las actividades de las economías
domésticas y de las empresas no pueden entenderse de forma
aislada una de otras, ni se las debe considerar
separadas
de la economía de su conjunto.
La
Revolución keynesiana y los monetaristas
John
Maynard Keynes
Economista
ingles (1883-1946). Prácticamente dirigió la política
económica de Inglaterra
durante
la segunda Guerra Mundial. Sus teorías han influido profundamente
en la
economía
de los EE.UU y en la de la postguerra de los países europeos.
Según Keynes, los
gobiernos
deben procurar mantener el pleno empleo de la mano de obra mediante
una
redistribución
tal de la renta, que el poder adquisitivo de los consumidores
aumente en
proporción
al desarrollo de los medios de producción.
Revolución
keynesiana
Fue
un alegato contra la economía clásica. Los aspectos
mas destacados pueden
concretarse
en los siguientes puntos:
La
negación de la ley de Say y el consiguiente rechazo de
la tendencia automática
hacia
el pleno empleo.
l
El
papel fundamental de la demanda agregada como elemento determinante
del
nivel
de actividad económica y del nivel de empleo, tanto a corto
como a largo plazo.
l
La
incorporación de la función de consumo y distribución
entre los deseos de ahorrar
y
de invertir.
l
La
importancia de las expectativas, especialmente en las funciones
de inversión y de
preferencia
por la liquidez.
l
La
incidencia de las fluctuaciones de la demanda de inversión
en la inestabilidad
económica.
l
El
supuesto de que los mercados a menudo presentan rigideces e imperfecciones.
l
El
papel fundamental de las políticas de estabilización
de la demanda efectiva. l
En
esencia, Keynes rechazó que el estado normal de la economía
fuese pleno empleo, y
justificó
la existencia de equilibrio con desempleo involuntario, Keynes,
además, procuro
soluciones
de política económica para acercar la economía
a la senda del pleno empleo.
La
síntesis neoclásica
Realmente,
en las décadas de los años cuarenta y cincuenta,
lo que tuvo lugar fue una
reconciliación
de las corrientes de pensamiento neoclásico y keynesiano,
dando lugar a la
denominada
"síntesis neoclásica". La rehabilitación
y reformulación del modelo neoclásico
supuso,
de hecho, que el esquema keynesiano quedase englobado en el mismo
como un
caso
especial.
Así,
la síntesis neoclásica ofrece un modelo con una
estructura común, en el que uno de
los
posibles resultados podía caracterizarse como keynesiano,
en el sentido de que el
sistema
daba lugar a un equilibrio con desempleo.
El
modelo general de la síntesis neoclásica es un modelo
de equilibrio general agregado, que, bajo el supuesto de plena
y absoluta flexibilidad de los precios,
alcanza
el equilibrio en los diversos mercados.
En
el modelo se puede introducir como uno de los supuestos el de
la rigidez de los
salarios
o más concretamente un desajuste básico entre las
cantidades de dinero y el
salario
monetario. Asimismo, la demanda de dinero se podría especificar
de modo que
incluyera
la "trampa de la liquidez". En ese caso, el ajuste se puede
lograr si la
propensión
al ahorro se hace depender inversamente de la riqueza real neta
de los
consumidores,
ya que las variaciones en el nivel general de precios y salarios
harán que la
economía
tienda hacia el equilibrio con pleno empleo. Así pues,
el supuesto crucial que
justificaría
el equilibrio con desempleo sería la rigidez de los salarios.
Con
la síntesis neoclásica desaparece la incertidumbre
como determinante fundamental de
muchas
conductas de los agentes económicos. Los animal spirits,
esto es, las
expectativas
volátiles tan importantes en el modelo de Keynes, pasan
a un segundo
plano,
y la inversión vuelve a aparecer como una función
estable del tipo de interés. La
preferencia
por la liquidez se muestra también como una función
estable, y la economía
tiende,
a largo plazo, hacia un equilibrio con pleno empleo.
De
esta manera, el mensaje keynesiano queda tergiversado, ya que,
bajo el nuevo
enfoque,
la clave del modelo esta en la rigidez a la baja de los precios
y los salarios, a
pesar
de la insistencia de Keynes en que la flexibilidad de precios
y salarios no permitiría,
por
si sola, la vuelta al equilibrio con pleno empleo.
La
síntesis neoclásica, aunque abandono la esencia
de la teoría keynesiana, retuvo sus
prescripciones
de política, pues también confiaba en que las políticas
monetarias y fiscal
pudieran
estabilizar la economía a altos niveles de actividad.
La
contrarrevolución monetaria
Una
tradición, en buena media oral, que arrancaría de
Irving Fisher y que,
posteriormente,
se cimentaría en la obra del Premio Nobel Milton Friedman-
llevaba a
cabo
en el seno de la Universidad de Chicago-, y en la que algunos
otros autores, entre
los
que cabe destacar a Friedrich Hayek, ha ido elaborando los elementos
analíticos e
ideológicos
de la llamada escuela monetaria.
Aunque
la escuela presente algunas ramificaciones y su dilatada labor
resulta difícil de
resumir,
podemos exponer sus ideas centrales como sigue:
Rechazo
de las relaciones básicas del modelo keynesiano l
Importancia
de las variaciones de la tasa de crecimiento de la cantidad de
dinero
respecto
de la evolución de la economía
l
Inoperancia
de las políticas de estabilización, en el mejor
de los casos, si bien lo
normal
es que produzcan fuertes perturbaciones en el sistema económico
en su
conjunto.
l
Inconveniencia
de la política fiscal activa. l
Existencia
de una tasa natural de desempleo, que depende solo de factores
reales
que
únicamente se puede reducir a largo plazo.
l
Friedman
ataca las definiciones y relaciones de los componentes básicos
de la demanda
agregada
keynesiana: el consumo y la inversión. En primer lugar,
sostiene que los
individuos
ajustan su gasto en consumo a su renta a largo plazo (lo que denomina
renta
permanente),
pero niega que la relación a corto plazo entre consumo
y renta sea
estable.
En segundo lugar, trata de demostrar empíricamente que
tampoco la relación
renta-inversión
es estable. Por otra parte, sostiene que existe una relación
estable entre
la
tasa de variación de la masa monetaria y las fluctuaciones
económicas y la inflación a
largo
plazo, si bien no puede determinarse con exactitud dicha relación,
pues las
variaciones
monetarias se traducen en variaciones en el sector real con retardos
temporales
variables y, además, porque no es posible determinar en
qué medidas las
variaciones
en la cantidad de dinero se transforma en incrementos de precios,
por un
lado,
y en aumento de la producción real, por otro.
El
papel del estado
Los
monetaristas tambien sostienen que el Estado despilfarra los recursos
que utiliza.
Gasta
no solo lo que recauda, sino que incurre permanentemente un déficit
presupuestario,
asignando, además, las distintas partidas de gasto de forma
ineficiente
por
las presiones que recibe de los distintos grupos sociales.
Desde
una perspectiva monetarista, las autoridades no pueden fijar como
objeto de su
política
la reducción de la tasa de desempleo a corto plazo, dato
que está depende de
factores
reales que sólo es posible modificar en el largo plazo.
Rigideces institucionales,
ineficacia
del mercado de trabajo, etc., son los factores que determinan
el nivel de empleo
y
la tasa natural de paro.
Con
esta concepción del funcionamiento del sistema económico,
los monetaristas afirman
que
las autoridades económicas sólo deben proveer a
la economía de una cantidad de
dinero
que crezca a una tasa constante (compatible con el crecimiento
esperado de la
actividad),
reducir el tamaño del sector público cuando sea
posible y suprimir las
regulaciones
administrativas que encersetan el funcionamiento de las fuerzas
libres del
mercado.
Irving
Fisher
Economista
norteamericano (1867-1947). Aplicó el método matemático
de la economía
política
para dar mayor precisión y mas clara formulación
a sus problemas y facilitar la
aplicación
de la estadística a la economía.
La
teoría cuantitativa de la moneda tal vez le deba a Fisher
mas que a ningún otro
economista,
por la profundidad de su análisis. Es tambien autor de
un plan para
estabilizar
el dólar, según el cual debía ajustarse periódicamente
la cantidad de oro
representada
por el dólar, a fin de mantener el poder adquisitivo de
la unidad monetaria a
un
nivel constante.
Agregó
a la antigua formula de la teoría cuantitativa de la moneda
elementos modernos
suscritos
por la técnica crediticia. A la formula simple P=MV/T,
la modificó así:
P=M
.V+M .V / T, donde P es el nivel general de precios,
M la cantidad de efectivo, V la
velocidad
de circulación de ese efectivo, M el volumen de
los depósitos bancarios, V la
velocidad
de circulación de esos depósitos bancarios y T
(del ingles Trade) la cantidad de
bienes
y servicios por cambiarse. La influencia ejercida por la ecuación
ha sido enorme.
Propugnó
el contralor de los precios por medio de la moneda y consideró
necesaria la
división
de las actividades bancarias, separando la circulación
monetaria del negocio del
préstamo.
Para ello pidió el retorno al sistema oro, en la base a
reservas monetarias del
100%.
Escuela
católica
Es
la mas importante por sus trabajos, su desarrollo y el sistema
económico definido que
contienen
las grandes encíclicas de los Pontífices León
XIII, Pío XII. El triunfo de la
burguesía
después de 1789, el progreso técnico y las nuevas
concepciones económicas
crearon
el capitalismo o régimen capitalista; la acción
pontificia debió contemplar esos
problemas.
Sin
embargo, el interés de la Iglesia por los problemas sociales
no era nuevo. Aun en los
alberes
del cristianismo puede señalarse al Sermón de la
Montaña como un precioso
ejemplo.
Los
padres de la Iglesia, los Santos Padres (patristica), hacen severas
admoniciones a
quienes
abusan del poder; la escolástica, principalmente con Santo
Tomas, define las
características
de la propiedad y traza sus limitaciones.
Por
ello, cuando el capitalismo adquirió en el siglo XIV las
modalidades que lo
caracterizan,
los pensadores católicos no tuvieron mas que remontarse
a aquellas fuentes
para
señalar los deberes de la hora.
Por
lo demás la economía social vino a humanizar la
economía pura y pensadores de
todas
las tendencias - católicos, socialistas, protestantes y
aun liberales- propiciaron las
limitaciones
a la no-intervención del Estado preconizada por los fisiócratas
primero y por
la
escuela clásica inglesa después y esta ya con ciertas
atenuaciones. Fue constante la
preocupación
de la Iglesia por las inquietudes y las aspiraciones obreras.
Con
tales principios surgen en Bélgica, Alemania, Francia,
Italia y Austria, organismos
sindicales
y cooperativos, primero de un modo tímido, luego mas resueltamente.
Así
la encíclica "Rerum Novarum", emitida en el año
1891 por el Papa León XIII, vino a
ser
la culminación del largo proceso que se inicia con Cristo.
Al hablar de las "cosas
nuevas"
(que dan su denominación a la encíclica) condena
ciertas desviaciones de la
sociedad
de la época, reclama el respeto del ser humano y exalta
el sentido cristiano a la
acción
de las clases obreras para lograr mejores condiciones de vida
y de trabajo.
Mientras
tanto, la legislación protectora del obrero, que nacio
de este proceso, surge en
las
primeras décadas del siglo XIX, se acentúa en el
nuestro para alcanzar formas mas
precisas,
y avanzadas después de 1918 y la paz de Versalles; las
cláusulas sociales de
este
tratado determinaron- dentro de la organización de la Liga
de las Naciones- la
creación
de la Oficina Internacional del Trabajo mediante la que se procuraba
llevar a la
realidad
el anhelo de una codificación universal del Derecho Obrero
auspiciada desde
hacia
mucho tiempo por economistas y sociólogos católicos.
Al
cumplirse cuarenta años de la primera encíclica,
otro Papa, Pío XI, hizo la denominada
"Quadragesimo
Anno" la actualización de aquella a la vez que el balance
de la
aplicación
de sus ideas.
Pío
XII, el pontífice actual, ha vuelto ha hablar recientemente,
en carta dirigida a los
participantes
de la Semana Social de Francia del año 1952, del problema
social de nuestro tiempo; en ella trata de mantener un equilibrio
adecuado entre las tendencias que buscan
la
solución de la cuestión social mediante la intervención
absoluta del Estado y las que
propugnan
el fortalecimiento de la iniciativa privada; piensa que la justicia
social no ha de
realizarse
a expensas de los derechos del individuo y de la familia; coordinar
la economía
sin
perjudicar la libre empresa; aumentar la productividad en beneficio
de todos; Tales
son
sus lineamientos mas salientes.
La
escuela católica es contraria al capitalismo, al interés
elevado, a las sociedades por
acciones,
etc. Tal criterio ha hecho que se denomine impropiamente socialismo
católico,
aunque
ella rehace esa denominación a los efectos de evitar posibles
confusiones con
otras
escuelas del socialismo, ya que la escuela católica no
pretende abolir las
instituciones
fundamentales del orden social actual, tales como la propiedad,
la herencia,
etc.
Dentro
del catolicismo existen dos tendencias:
Una
que rechaza la acción de la autoridad y confía solo
en las fuerzas morales. Otra, en
cambio,
reclama la intervención del Estado para remediar los males
que aquejan a la
sociedad
presente.
La
primera cree que los vicios sociales he de curarse con la caridad
cristiana; la segunda
manifiesta
que el mal es de tal gravedad y urgencia que es indispensable
que el Estado
sanciona
y haga efectivas las diversas reformas indispensables para la
existencia de una
vida
mas justa y humana.
La
escuela católica, si bien había influido en los
regímenes económicos de algunos países,
no
había tenido, con todo, la trascendencia que correspondía
a la elevación de sus
conceptos.
Ello encuentra su explicación en el hecho de que los hombres
obedecen a sus
apetitos
o intereses dejando de lado el espíritu de la fraternidad,
caridad e igualdad
preconizados
por la doctrina.
Estas
conclusiones han sufrido ciertas variantes después de la
ultima guerra de la que
hubieron
de salir profundamente conmovidas las estructuras políticas
de los países
totalitarios.
Así muchos de los hombres entonces perseguidos en los Estados
antidemocráticos
son hoy - afiliados, bajo distintas denominaciones, a los partidos
que
tienen
de común la democracia cristiana- los gobernantes de Alemania
de Bonn, de
Australia,
Italia, Bélgica y de la propia Francia.
En
las escuelas protestantes prevalece, dentro del aspecto
religioso, el criterio
individualista
que preparó insensiblemente su implantación en el
orden social y
económico.
El
protestantismo no esta animada de un espíritu igualitario,
pues su dogma principal es
el
de la predestinación, que es la más importante
valla a la doctrina de la igualdad.
Esta
escuela atrajo desde su comienzo a príncipes y aristócratas
y aun en la actualidad ha
observado
ese criterio desigualitario al que se añade el de una conciencia
muy firme de su
superioridad
en todos los ordenes de la vida religiosa, social y política.
Existen
algunos autores protestantes que se inclinan moderadamente al
socialismo,
mientras
que otros llegan a aceptar sus formas más absolutas.
Son
enemigos de la asociación profesional, aceptan la propiedad
privada, critican la concurrencia y las ganancias inmoderadas.
Cabe hacer notar que en estas escuelas no
existe
unidad de soluciones, ya que ellas son el reflejo fiel de las
múltiples sectas
integrantes
del protestantismo.
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